4/25/2007

Mi fanzine en la adolescencia


Guardo un montón de cosas en el closet de mi recamara. Entre fotos, dibujos, cartas y revistas noventeras para adultos, encontré un fanzine que hice en 1995. Se llamaba “La Zanahoria”. Sólo saqué dos números de los cuales no hice ninguna copia, sólo tenía los originales y los rolaba a mis camaradas de la prepa. En realidad no tuve más de tres lectores.
Mi influencia para hacer esta “publicación” era un fanzine chilango que llegaba a una revistería de Soriana Anahuac. No sé si aún existe ese fanzine, se llamaba Banda Rockera. Publicaba reseñas de discos, crónicas de tocadas, entrevistas, poemas, letras de rolas. Lo último que supe de esa revista, antes de que dejara de llegar a Monclova, era que su fundador, Vladimir Hernández, había fallecido. Esa es otra historia.
Contagiado por el entusiasmo que le ponían a esa publicación independiente y de bajo presupuesto, empecé a hacer a mano “La Zanahoria” que incluía algunos comics absurdos que yo mismo hacía. Algunos eran dibujos míos, otros eran comics que recortaba del periódico y les borraba los diálogos con corrector para ponerles mil mamadas, por lo general puras groserías. Al igual que Banda Rockera también reseñaba discos y tocadas. Me divertía reseñar discos que ni siquiera había escuchado. Les tiraba mierda, invitando al lector a que no los comprara. Esas anti-reseñas criticaban elepés de Paulina Rubio, Green Day y hasta la banda sonora de la telenovela Café con aroma de mujer.


La revistita también intentó hacer una que otra sátira política y parodias de programas televisivos como el de Beavis and Butthead donde los mostraba como jovencitos mexicanos usando playeras de La Castañeda y Cuca respectivamente.
En este post copio una reseña de una tocada de metal a la que asistí ese mismo año y que escribí para ese fanzine. Fue mi primer concierto de metal. Acababa de cumplir 16. El texto tenía el inocente título de “Buen concierto, buenos grupos”. Iba más o menos así:

El pasado sábado 8 de abril se cumplió un año del suicido de Kurt Cobain y en la tele iban a pasar un tributo con conciertos, videos y muchas cosas de Nirvana. Yo tenía pensado verlo pero los de la televisión local quitaron el canal donde pasarían dicho tributo. El año pasado, después de la tragedia, también hicieron un tributo pero me lo perdí y esperé hasta este año para verlo y esa fue la sorpresa. Ya ni la chingan.
Esa misma tarde hubo un concierto de Black-Death-Metal en un salón llamado “Gresico” ubicado en la calle Juárez sur. Me interesó ir y llamé a mi amigo Maiki para invitarlo. Cuando nos dirigimos a la tocada (a patín, no nos prestaron el coche) pasamos por Pancho, otro amigo que no tenía ganas de ir pero lo obligamos. Y así fue como llegamos al salón, que por cierto, nadie de nosotros conocía.
Eran las 5:30 pm y casi no había raza. El concierto empezaba a las 5:00 pm.
Al fin empezó a llegar la gente y nos metimos. El lugar estaba muy bien, tenía una atmósfera muy subterránea. La pista de baile (o de desmadre) era una cancha de voli vol, sin la red, claro. El escenario se veía a toda madre, con luces y toda la cosa. En la parte trasera del escenario estaba una gran manta negra con el símbolo del pentagrama satánico. Esto le daba un toque más macabro al evento. Se presentaron cuatro grupos: Bestial Mass y Animas de aquí de Monclova: Black Vomit y Mystical Winds de Monterrey. No alcanzamos a escuchar a Black Vomit ni a Animas pues tuvimos que irnos temprano. El grupo que abrió la tocada fueron los orgullosamente monclovenses Bestial Mass, con un black-doom muy bien ejecutado. Guitarras distorsionadas, voces guturales, bajo, teclado y batería, sonaron hermosos. La raza no estuvo muy animada, no entiendo por qué ya que la calidad del grupo era muy buena. Tal vez la causa fue que el vocalista tocaba los teclados y no se movía mucho al igual que sus compañeros quienes hicieron cero faramalla, cosa que es importante hacer.
Tocaron alrededor de 8 rolas y la que destacó fue la última, una obra maestra del mejor grupo de black metal: Samael. Esta rola titulada “Into the pentagram” es un clásico en la escena subterránea, algo así como “La camioneta gris” de Los Tigres del Norte pero en la escena del metal (qué pendejo).
El segundo grupo (y último para nosotros) fueron los regios de Mystical Winds presentando un excelente black metal. La primera rola fue “Into the pentagram” (¿otra vez?) en la cual todos volvimos a caer en un estado de éxtasis. Con este grupo la raza sí se prendió, los integrantes del grupo se movían, brincaban y hacían todo tipo de desmadre para que todo mundo se animara. ¡Y eso que faltaron dos integrantes! Su alineación es de 6 pero a Monclova sólo vinieron 4. El vocalista, quien estaba maquillado como The Crow, aprovechó para mentarles la madre a los integrantes ausentes: “¡No vinieron por jotos!” gritó al micrófono. Tocaron más rolas que les salieron de poca madre a pesar de que faltaron dos gueyes.
Nos fuimos con ganas de escuchar a Black Vomit. No estábamos interesados en Animas porque, según dicen, tocan muy fresa. Pero no nos fuimos decepcionados ya que esos dos grupos que vimos estuvieron excelentes. Ojala que se repitan más eventos como este.

1 comentario:

Anónimo dijo...

chingon!