4/18/2007

Cazadores de ratas

Rumbo al desierto me dieron aventón en una camioneta tres cazadores de ratas. Les mentí que buscaba rocas, que era coleccionista. En realidad quería peyote.
Una cinta con chistes pelados hizo el camino más corto. El más joven sabía los chistes de memoria.
Traían varillas, resorteras, cuchillos de mesa. Harían un rico caldo con sus presas. El que manejaba me dijo mirándome por el retrovisor:
-Aquí no hay piedras interesantes. No hay fósiles ni pedernales. Puede que te interesen las tortugas o las plantas, como los cactus o los nopales donde se esconden las ratas.

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