3/20/2007

Arcade Fire – Neon Bible


A punto de ponerme a reseñar este disco, se me ocurre mejor escribir sobre la experiencia de ir a comprarlo a Eagle Pass. Odio esa frontera, pero siendo la más cercana y con la urgencia de regresar mi permiso de estancia, tuve que lanzarme y aprovechar la vuelta para comprar este álbum recién lanzado. Con esos dos objetivos en mente, desperté a las 8 de la mañana en día inhábil. Me preparé psicológicamente para ser chofer un par de horas, viajar con mamá, papá y una tía, rumbo a una de las ciudades más feas de Texas.
Olvidé llevar música. Cuando no llevo mis discos el camino es más largo, sobre todo si voy en plan familiar.
Los únicos cedés que había en el coche eran de mi papá: una pequeña selección de música que no digiero y que incluía un disco de Yuridia, otro de mariachis y otro de no me acuerdo. Ninguno iba a amenizar mi manejada. Temí un regreso de pesadilla si el disco de Arcade Fire no hubiera llegado aún a este pueblo fronterizo-semi-urbano. Terminé adaptándome a las cumbias del radio. Mientras cruzamos el puente internacional realmente eché de menos mis discos. ¡Tardamos dos putas horas en cruzar! Me puse de un humor endemoniado. Regresé mi permiso al agente aduanal pensando: “primera misión cumplida, hijo de perra”.

Cuando visito Eagle Pass con mi familia, tenemos la costumbre de llegar primero al centro, a una tienda de ropa para dama (hace muchos años era unisex) donde mi mamá y mi tía compran sus vestidos para las bodas. Siempre me desafano dando el rol por otras tiendas. En realidad siempre voy a la misma, la única de instrumentos musicales en el pueblo. Sólo consigues guitarras, bajos y equipo Peavey. El guitar polish que compré es de esa marca. Eso sí, conseguí púas buenísimas Jim Dunlop de .60 mm, muy delgadas y duraderas.
De ahí nos fuimos al mall. Siempre tengo la esperanza de encontrar una nueva tienda de discos ahí. Hace muchos años cerraron la única que había. Y bueno, maldita sea: aún no abren otra. No compré nada y esperé a que los demás terminaran sus compras para ir a Wal-Mart y comprar el disco de Arcade Fire ahí, si es que había llegado.

Al salir del mall nadie quería ir a Wal-Mart. No necesitaban nada de ahí y ya querían regresar a Monclova. Los convencí esperarme en el coche 10 minutos. Rápido entré a la tienda y primero fui a buscar cajitas de té verde con diferentes sabores. Cogí unas cuantas e inmediatamente me dirigí a los discos. En uno de los pasillos me encontré a una amiga de la universidad de la que estuve enamorado alguna vez. Se casó hace 4 años. La saludé con prisa. Nos dimos un breve update de nuestras vidas. Me hubiera gustado platicar con ella más tiempo ahí en el departamento de electrodomésticos. Se pusó más guapa. A muchas les sienta re-bien el matrimonio los primeros años.
Me despedí y fui directo a los discos. No vi el que buscaba en la sección de lo más nuevo. Lo busqué por orden alfabético donde estaban los demás y haciendo a un lado a otro comprador, lo encontré ahí, atrás de muchos otros que empezaban con la letra A.
Segunda misión cumplida.

Mi regreso a Monclova estuvo mucho mejor. Escuché tres veces el disco. El camino fue menos largo aunque había mucho tráfico en la autopista. Pensé que después de escuchar tres veces el disco podría hacer una reseña válida. Sin embargo, además de darme hueva, creo que lo han de haber reseñado en miles de sitios y una reseña más saldría sobrando. Tampoco aporta mucho hablar sobre un viaje familiar a un lugar feo. Pero sirve de desahogo.

No hay comentarios.: