10/04/2005

Vacaciones en Austin City Limits

Aquí comparto mi experiencia de lo que fueron los dos últimos días del festival Austin City Limits. No alcancé boletos para el primer día. Me hubiera gustado hacer este post saliendo del evento para dar el chisme calientito pero hasta ahora tuve la oportunidad de sentarme a escribir.

Un saludo y un abrazo a Roberto y a Solange quienes me acompañaron.

24/09/2005
Llegamos a la 1pm, tres horas después de haber empezado el festival. Aqualung, una banda inglesa, estaba tocando y aprovechamos para comprar cervezas y dar un vistazo al parque pues no valía la pena ver a este grupo del que sabíamos poco y su repertorio sonaba a las canciones tranquilas de Coldplay: super aburrido. Decidimos agarrar un buen lugar para el show de Built to Spill quienes tocaban en otro escenario después de Aqualung. Debo mencionar que los shows empezaban increíblemente puntuales a excepción de Oasis que empezaron 15 minutos después. Y bueno, Built to Spill apareció en el escenario y poca gente se juntó a verlos a pesar que la banda es toda una institución. Llevan varios años tocando un rock garagero melódico y divertido. No prendieron nada. Tal vez se deba a que les tocó una hora en la que el sol picó terriblemente y la mayoría de la gente no tenía humor de bailar. El grupo se vio apático, nada emocionado. Creo que debió haber algún resentimiento por parte de las bandas que tocaron más temprano pues mientras más temprano se programaba su show menos gente iría a verlos. Yo esperé que el vocalista hiciera más desmadre, dijera mil mamadas por el micrófono, rompiera guitarras o algo así, pero el vato se limitó a tocar su lira, cantar, cerrar los ojos, decir gracias con timidez. Un personaje interesante. Aparenta estar cerca de los 40 y su calvicie me recuerda a un profe de historia que tuve en secundaria. Los demás miembros también se veían betabeles a excepción de un tercer guitarrista greñudo que se ponía a tocar un tambor en las rolas que no tocaba lira. A pesar de la gueva que la banda irradiaba, disfruté mucho el show. Una banda con tres guitarras es poco común. Sonaron bien pero no es una banda de festival. Me gusta más para un barecito.
Luego le tocó el turno a The Frames, una banda Irlandesa de la que sólo conocía una rola que la verdad me parecía muy depre y aguitada. Sin embargo tocaron un repertorio muy prendido y desmadroso. El sol todavía ardía como el infierno pero el público estaba realmente prendido (moviendo la cabeza, los gringos casi no bailan o brincan).
El siguiente show fue Death Cab for Cutie, una aclamada banda de Seattle que dio un buen show aunque no tan espectacular para mí pues nunca me ha llamado la atención ese rock nerd que tocan y que suena un poco a música para adolescentes inseguros que la pasan tirando gueva y soñando con chicas que nunca tendrán . Eso sí, ahí estaban bastantes fans de ellos coreando las letras, moviendo la cabeza, tomándoles fotos. Puros nerds.
Escapamos del show de los Death Cab antes de que terminara para alcanzar buen lugar en el show de los Fiery Furnaces. Estábamos casi adelante y nos tocó ver como los hermanos Friedberger probaban sonido junto con su bajista y baterista. El encanto de Eleanor prendió a todos antes que empezaran a tocar. Traía una camiseta amarrilla que decía “Texas has it all” y lanzaba miradas tímidas mientras afinaba su guitarra retro color verde. Su hermano, vestido de negro, parecía un tipo simpático tras los teclados. Excelente show. La creatividad de los Fiery es bastante extensa y la energía de sus canciones pusieron a bailar a uno que otro gringo (no que no bailaban). Me encantó el sonido de la guitarra y la voz de Eleanor en vivo. Sus ojos miraban a la gente como si las viera una por una, tratando de reconocer a alguien o algo así. Fue en este show donde empecé a ponerme pedo y a gritar “¡otra! ¡otra! ¡otra!” al final del show como si estuviera en México.

Después siguió el turno de Jet pero lo vimos de lejecitos pues sólo conocíamos una rola y la verdad nos dio gueva estar entre tanta multitud.
Nos adelantamos al show de Bloc Party que empezó al atardecer. Fue el show más prendido del día. De verás que estos muchachitos londinenses traen mucha energía con su sonido post-punk influenciado por The Clash, Joy Division y The Fall. Es interesante la imagen multicultural del grupo: un baterista oriental, un vocalista negrito y un bajista y guitarrista europeos. Todos con pose anti-rockstar dieron un show que se convirtió en una verdadera fiesta.
Cayó la noche y le tocó el turno a Oasis. Roberto fue el único que asistió. Solange y yo nos desafanamos. En el bar ya no querían venderme cerveza porque andaba super orate. Esos barmans gringos son muy responsables. En México les hubiera valido verga.
Según Roberto el show de Oasis estuvo más o menos. Recuerdo escuchar Wonderwall a lo lejos. Muy pocos recordarán a Oasis en 10 años.
Después del festival nos fuimos a la calle 6 la cual estaba llena de negros evacuados de Lousiana. El huracán Rita mando muchos a Austin a agarrar el pedo.
Y ahí terminó la noche después de cenar una horrenda pizza que sabía a cartón. Había otra pizzería a la que no fuimos porque los meseros parecían tener hepatitis, según Solange.


25/09/2005
Último día de festival. Más soleado que el anterior. Un Sunday que realmente hizo honor a su nombre. Llegamos cuando M83 estaba a punto de empezar. No se juntó tanta gente lo cual facilitó el acceso a un buen lugar. Al igual que todos los grupos en el festival, M83 fue presentado por el locutor de alguna estación local de radio. Ahí estaba puntual el cuarteto francés bajo el sol texano. Empezaron su repertorio de rock futurista de igual forma que lo hicieron el viernes por la noche en el club que ya les platiqué. Obviamente el sonido del festival estuvo mucho mejor. Sonaron casi idénticos a sus discos. Tocaron más rolas que en el club y una versión más larga de “Don’t save us from the flames” con ese coro sampleado que dulcemente canta: “¡Tina! ¡Tina! ¡Tina! ¡Tina”, un misterioso nombre que se acomodó muy bien a la línea de la melodía. Lo único que no me gustó fue que tocaron a la luz del día. Sus rolas tienen un ambiente nocturno y se antojan ser escuchadas debajo de las estrellas. Creo que la música de M83 sería del agrado de algún astrónomo roquero que gusté observar el cielo con música de fondo.
Había gente que estuvo en el club. Lo bueno de tanta luz es que podía apreciarse la fender jaguar azul de Anthony Gonzales y la de su guitarrista quién traía otra jaguar color cereza además de una retro plateada que se iluminaba cuando le daba el sol. Excelente show. Me da orgullo decir que he visto dos veces a M83 quienes poco a poco están convirtiéndose en una banda de culto.

Luego siguieron The Doves y The Bravery consecutivamente. A ambos los vimos de lejecitos bajo una pequeña sombra que muchos desearon. Luego fuimos a conseguir un buen lugar para ver a los canadienses The Arcade Fire, otra de las bandas por las que asistí al festival. Que bonito show se aventó esta banda de dark folk. Era toda una orquesta de 12 músicos, vestidos muy propios como si estuvieran en un funeral. La química entre ellos era muy especial. Parecían una familia unida. Se turnaban los instrumentos en cada canción. De repente veías al baterista tocando la guitarra y a la tecladista dándole a los tambores. Dos de los miembros se encargaron de hacer coreografías que animaron más la tocada. Cuando no tocaban ningún instrumento, agarraban baquetas y se ponían a pegarle a tambores, platillos doblados y cascos de motociclista de una manera muy bailable. Uno de ellos se tiró al suelo como si estuviera muerto después de haber hecho el papel de percusionista-hiperactivo-experimental durante una canción. Mientras tocaron “Wake up” fue el mejor momento que pasé en el festival. Se me puso la piel de gallina y los ojos llorosos de felicidad, reacciones que también tuve con M83, The Fiery Furnaces y Bloc Party, pero con los Arcade Fire fue más intenso. Tocaron completo su disco “Funeral” y alguna que otra rola que tal vez sea incluida en su próximo material. Todos hacían coros y el resultado era hermoso, como si cantaran los ángeles. Un dark folk muy original y prendido con ciertos aires de Belle & Sebastian y de The Cure. The Arcade Fire se está volviendo un grupo importante dentro de la escena indie pues está aportando material valioso para el rock en general. Brillante.

Luego nos fuimos a ver a otra banda folkie: The Decemberists. No fue un show tan prendido pero sí especial pues tienen muy buenas rolas y fue divertido ver al frontman con un saco de rayas rojas y blancas. Me recordó a Kentucky Fried Chicken. Buen show.
Luego llegó un gran dilema: Wilco y Franz Ferdinand tocando al mismo tiempo en diferentes escenarios. Optamos por ver a Franz pues trae un sonido más prendido que Wilco además que ya nos habíamos dado una dosis suficiente de folk con The Arcade Fire y The Decemberists. Una carpa gigante cubría la parte trasera del escenario con la portada del nuevo disco de Franz Ferdinand cuya fama ha crecido bastante al grado de aparecer en MTV con cierta frecuencia. Tocaron completo el último disco. Los integrantes aprovecharon bien el espacio del escenario y se desplazaron de un lado a otro con sus instrumentos prendiendo a miles de fans (incluyendo fans de Coldplay quienes tocarían después de ellos y estaban ahí para alcanzar buen lugar).

Vimos algo curioso en este show. Algo que yo había visto en otras presentaciones de este festival y que me llamó mucho la atención: una gorda sobresalía entre la multitud ubicada del lado derecho cerca del escenario. Estaba dando la espalda al grupo, dirigiéndose a la gente. Quizá estaba sobre una tarima o algo así. Bailaba moviendo los brazos mientras las canciones eran cantadas. ¡Era una traductora para sordos! Sí, de esas que salen en los noticieros. Ahí estaba traduciendo las letras de las canciones a través de señas. Muy prendida la gordita. Los gringos piensan en todo. Honestamente pienso que es algo tonto. ¿Realmente los sordos van a los conciertos?
Terminó Franz Ferdinand y esperamos una hora a que empezara Coldplay. La verdad es una banda que no me interesa en lo absoluto. Sólo conozco “Yellow”. Sin embargo valió la pena ver el show que dieron. Tenían una pantalla rectangular enorme donde pasaban imágenes que iban al ritmo de la música. Hubo muchas luces que no veías en otros conciertos y pelotas gigantes amarillas que fueron lanzadas en ya saben qué rola. El vocalista cambió las letras de varias canciones haciendo referencia al festival, al calor de mierda y a The Arcade Fire: “aren’t they fucking great?”, dijo con su acento inglés. Varias veces los aclamó quizá por compromiso. El tipo debe estar consciente que The Arcade Fire es una banda mejor que Coldplay y que probablemente lleguen a ser más grandes que ellos en un futuro.
A mitad del show de Coldplay yo quería largarme. Era el último show y no tenía humor para sus canciones de pop romántico. Además ya estaba más que satisfecho con las otras bandas que vi. No terminé ebrio pero sí más jodido que un día antes. Esta vez no fuimos a cenar pizzas de cartón a la calle 6. Fuimos a un Wendy’s por unas hamburguesas que me volvieron a la vida y a reflexionar con más claridad sobré lo qué había sido de mis vacaciones: una fiesta de cuatro días en Austin y una torna fiesta por seguir en Monterrey y Lamadrid, Coahuila. Ahora me queda un año para tomar mis siguientes vacaciones. Ojalá pueda irme a Lollapalooza.

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