8/05/2005

Más bichos

EN MI CASA
Estaba viendo llover por la ventana. Era un domingo tranquilo, deliciosamente lento. De pronto, vi de reojo que una cosa rojiza se movía como cola de diablo a través de la barda. Era un Ciempiés. Horripilante y venenoso. Medía unos 8 centímetros. Mi gato, Salvaje, estaba conmigo. Lo cargué para que viera al insecto pero no le hizo mucho caso. Había escuchado que los gatos eran buenos para matar insectos. Tal vez Salvaje es demasiado huevón. Tuve que ir por un paraguas para salir y aplastar a ese ciempiés hijo de puta.

EN EL TRABAJO
Llegué a mi escritorio por la mañana y ¿adivinen quién me estaba esperando? Un coqueto y encantador alacrán. Yacía educadamente en el piso. Digo que era educado porque me saludó al verme: levantó amablemente su cola. Creo que venía a pedirme trabajo. No le di tiempo de presentarse porque pronto lo apachurré con mis zapatos de seguridad.

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