6/24/2005

My cat used to be pretty

Una de las tardes más tristes de mi vida fue cuando llegué a casa y encontré a Salvaje con la cara desfigurada. Estaba maullando desesperado y deprimido. Un maullido doloroso. En la oscuridad de la cochera traté de distinguir su silueta moviéndose con lentitud. Encendí un foco y vi que le faltaba un ojo. Me acerqué y encontré que un golpe mantenía escondido su ojo izquierdo. Tenía una hinchazón. Seguramente un coche lo golpeó. Es afortunado de seguir vivo y haber cicatrizado sin problemas, recuperando algo de lo bonito que tuvo. Después de 4 meses Salvaje ya no parece freak. Sin embargo, perdió algo en su atractivo.

Me siento mal por no haberlo llevado al veterinario. No lo llevé en ese momento porque eran las 8 p.m. Las veterinarias cierran a las 7. Acepto que sí debí haberlo llevado al siguiente día. Debí pedir permiso en el trabajo para salir temprano. Quién sabe qué hubiera pensado mi jefe después de decirle “tengo que salir a las 6 porque debo llevar mi gato al doctor”. De todas maneras no era fácil llevarlo. En primer lugar, hubiera necesitado una jaula ya que cuando lo llevé a vacunar fue un show traerlo en el coche donde orinó; sólo imaginar el olor me da nauseas. En segundo lugar, Salvaje es un vago. La mayor parte del tiempo anda en la calle. Es difícil encontrarlo en casa. Sólo vuelve por comida.

Afortunadamente sigue vivo: ronroneando y tragando como rey felino.

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